¿Quiere decir que el vals es mío? El vals no es mío, al igual que el oxígeno no es el hombre que lo descubrió. Se trata simplemente de que alguien encuentra una naturaleza determinada; y como profesionales, debemos encontrar esa naturaleza determinada. Nuestra profesión es mezquina sólo porque no cambiamos los programas. Si cambiamos esos programas, liberamos unas fuerzas maravillosas, porque el individuo nunca comete el error de crear algo que sólo le complazca a él. Complacemos a la sociedad con los programas, no con el modo de hacer nuestros lamentables edificios. El arquitecto se forma en una expresión que es auténtica. Es el espíritu de la arquitectura el que dice que la arquitectura no existe en absoluto. Eso es lo que dice el espíritu, y este no conoce ningún estilo, ningún método.
Ese espíritu está preparado para cualquier cosa. Y por eso el hombre debe cultivar la humildad de ofrecer algo, de hacer una ofrenda a la arquitectura. Cada arquitecto forma parte de ese tesoro de la arquitectura al que pertenece el Partenón, al que pertenece el Panteón, y al que pertenecen los grandes liceos del Renacimiento. Todos ellos pertenecen a la arquitectura y la enriquecen; son ofrendas, ¿entendido?
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